
La Demanda Agregada de una economía en un periodo dado esta determinada por el gasto total en consumo privado, el gasto publico, inversión y exportaciones netas. La curva de Demanda Agregada recoge la relación existente entre el nivel general de precios de la economía y el nivel de gasto agregado o demanda de todos los bienes y servicios de la economía. Conforme aumenta el nivel de precios , el gasto agregado será menor. Al elevarse el nivel de precios, la cantidad de bienes y servicios que puedan adquirirse con un stock determinado de dinero y de otros activos financieros disminuye.
El consumo privado (C). El consumo lo realizan principalmente las economías domésticas, es un componente estable, que representa más o menos el 60% de la demanda agregada. Una variable muy relacionada con él es el ahorro, que depende principalmente de la renta disponible y sus motivaciones son incrementar el patrimonio y tener más seguridad (fondos de pensiones). Sus mayores obstáculos son el efecto demostración (intentar emular el consumo de las rentas más altas) y los impuestos.
La inversión de las empresas (I). La inversión viene determinada por las expectativas de futuro empresariales, el tipo de interés (los préstamos de capital son necesarios para la inversión) y la capacidad instalada utilizada (cuando hay exceso de capital físico no es necesaria la inversión).
El gasto público (G)
Las exportaciones netas (X - M)
Da = C + I + G + (X- M)
Con estos componentes obtenemos la curva de la demanda agregada.
Al trabajar con magnitudes macroeconómicas hablaremos de nivel de precios en vez de precio y de producto real en vez de cantidad de producto.
En relación al mismo podemos añadir que a veces el equilibro macroeconómico no es el deseable en cuanto a los objetivos que se quieren alcanzar. Puede ser un punto muy inferior a la renta de pleno empleo o producto potencial. La gran aportación de Keynes en este sentido fue considerar que “Aún cuando una economía se encuentra en equilibrio puede que no alcance la situación de pleno empleo”. Esta situación hizo necesaria, en 1929, durante la Gran Depresión, la intervención del estado para desplazar la curva de la demanda a la derecha a través del aumento del gasto público.
Un ejemplo de perturbación externa fue la crisis energética de 1973, donde los precios del petróleo subieron mucho, lo que provocó que la curva de oferta se desplazara hacia la izquierda.
Un ejemplo de aplicación de una política macroeconómica fue la antes mencionada de la crisis económica de 1929. Eso fue una gran aportación del economista Keynes.




